Chrysler

Town & Country

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Una pionera, una superventas, una reina, una referencia… tantos calificativos que puede presumir y no pierde frescura.

Así puede resumir su existencia la quinta generación de la mítica miniván norteamericana, Chrysler Town&Country. Basta admirar sus cuadraturas estrenadas apenas hace un par de años, que le conceden una estampa imponente, consecuencias de un cúmulo de experiencia en el transporte de la familia durante casi tres décadas. Muy pocos vehículos de orientación similar pueden siquiera acercarse a semejante dominio.

Las líneas rectas externas engrandecen el interior, cuyo reflejo mas agradecido figura en una cabina amplia, con mayor capacidad de carga y espacio. Pero no todo es espacio y facilidad de uso. Existen más amenidades que le otorgan el carácter viajero muy deseable a la vista de los que aman los largos paseos en carretera. Su sistema de doble pantalla con reproductor DVD deja conectar una segunda fuente de video, lo que elimina las disputas menores. Acompañan lujosamente dos juegos de auriculares inalámbricos, elementos imprescindibles de cara a la armonía interior, sobre todo para los ocupantes delanteros. Estos aprovechan el equipo de sonido de excelente respuesta con su disco duro de 20 GB y toda una electrónica enfocada al confort.

Corazón fuerte

En su movimiento, la Town&Country recurre a un V6 de 4 litros y 251 HP, cuyo torque de 259 libras –pie hace honor a la fama de los motores estadounidenses. Para dosificar esta fuerza, los ingenieros de Chrysler miraron hacia el futuro y dispusieron una novísima transmisión automática de seis escalones, seleccionables mediante el mecanismo AutoStick de la casa que popularizó los dispositivos secuenciales en todo el mundo o dejando que el cerebro haga toda la labor en base al aprendizaje constante de los hábitos de conducción de su feliz propietario.

Experiencia plena.

Durante la conducción analítica, la Town&Country nos demuestra carácter familiar. Posee una marcha cómoda, logro  de una suspensión suave que aísla correctamente de las irregularidades externas. Su dirección observa un buen tacto, quizás no tan preciso como el de un coupé, pero informa lo suficiente para mantener total confianza a buenos ritmos en la autopista de nuestra preferencia. Su considerable masa, que supera las dos toneladas, no pasa inadvertida al momento de acometer zonas de montaña, con curvas propias para un deportivo. No obstante, la miniván de Chrysler obedece bien siempre en la consideración de su actitud subvirante protectora.

Cierto, su tren motor no destaca por reacción rabiosa, aunque las tres primeras velocidades poseen la suficiente brevedad para alcanzar un buen paso sin esperar tanto. Solo los frenos acusan una leve fatiga si pretendemos el comportamiento de un coupé mas ligero.

Realidad soñadora

El abundante volumen, los notables acabados, las excelentes amenidades y la amable versatilidad colocan a la Chrysler Town&Country como una gran opción frente a la oferta de vehículos familiares. Un ambiente ensoñador, acorde a los notables acabados y nivel de calidades, donde el esmero habla del orgullo de este fabricante en uno de sus productos mejor logrados en toda su historia.

Historia Viva

Allá, a principios de los años ochenta, el grupo Chrysler apostó a una formula familiar. Que casi nadie la interesaba: la miniván. Creada sobre plataforma de máxima utilidad de espacio sin merma de comodidad y versatilidad. Inicialmente, el grueso de la industria miró con desdén esta innovadora propuesta. Pero el mercado la amó desde el inicio. Ese cariño lo demostraban las tremendas ventas, al punto de mandar al rincón de los recuerdos a los entonces vigentes guayines o Station Wagon.

Conforme acumulaban experiencia, Chrysler fue puliendo su producto estrella: equipamiento extra obligado y soluciones prácticas de cara a la versatilidad. Pisos planos, sillones desmontables, giratorios, sistemas de entretenimiento, toda una nueva oferta de equipamiento permitía a las minivanes volverse tan atractivas y completas que ya no era necesario otro vehiculo en la cochera.

Pero los tiempos cambian, y hoy dominan los records de ventas las SUV lights. Sin embargo, su evidente avance en soluciones familiares y congruente modernización le dan a las minivanes oportunidad suficiente en el cerrado mercado de los automóviles de talante grupal.

Fuente: Revista Prestige

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